Poppers y cocaína: drogas causantes de sida

  • SyM - Cecilia Jiménez
Poppers, pequeños frascos con grandes peligros
Poppers y cocaína abren la puerta al contagio de enfermedades sexuales

Para lograr más diversión en el sexo, muchos buscan drogas que multipliquen el placer, aunque el "precio" es elevado, pues los efectos pueden causar enfermedades de transmisión sexual.

El riesgo de los poppers

Dentro del mundo de las drogas, las estimulantes hacen que el consumidor se sienta alerta y lleno de energía, al tiempo que su presión arterial aumenta gracias a un efecto vasodilatador.

A este grupo pertenecen los poppers, que surgieron durante la década de 1970, pero recientemente se han convertido en "invitados" frecuentes de fiestas, pues ayudan a olvidarse de las inhibiciones.

La razón es que estos pequeños frascos con llamativos colores contienen ingredientes (nitritos de amilo, alquilo y/o butilo, por ejemplo) que al inhalarse causan:

  • Dilatación de vasos sanguíneos.
  • Relajación de los músculos lisos (como de los esfínteres).
  • Intensa sensación de alegría.
  • Provocan distorsiones perceptivas placenteras.
  • Aumento del deseo sexual (libido).

La primera presentación de esta droga (nitrito de amilo), fue sintetizada para tratar la angina de pecho. El producto era envasado en ampolletas que al romperse producían un chasquido ("pop") para ser inhalado; de ahí el sobrenombre poppers.

Facilitan la penetración, pero…

Teniendo en cuenta que el esfínter del ano y la vagina son músculos lisos y estos sufren dilatación por los químicos contenidos en los poppers, su empleo es común durante el acto sexual para facilitar la penetración e incrementar la excitación.

Los efectos placenteros ocurren al poco tiempo de inhalarse y tienen corta duración (apenas 2 o 3 minutos), pero las consecuencias del uso de poppers suelen ser duraderas.

En altas dosis pueden causar dificultades para la erección o alterar la visión; en casos más graves, ocurre pérdida del conocimiento, convulsiones, confusión mental, vértigo, sudoración, náuseas, vómitos y enrojecimiento facial. Si el consumidor olvidó el uso de preservativos, crece el riesgo de contraer microorganismos como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante de sida.

Cocaína y riesgo de sida

Los efectos de la cocaína son igualmente serios. Se ha comprobado que el uso de drogas no inyectables hace más vulnerables a los consumidores frente a las enfermedades de transmisión sexual, pues al compartir pipas o "canutos" (pequeños tubos similares a un popote) para inhalar sustancias, crece el riesgo de transmitir el virus del sida, debido a que las mucosas de la nariz pueden sangrar.

Otra peligrosa conducta asociada al consumo de drogas inhalables es el sexo inseguro. Por si fuera poco, otra tendencia es aplicar cocaína en el glande o el clítoris, supuestamente para estimularlos. Sin embargo, el efecto es contraproducente, ya que funciona como sedante sobre la zona, con lo que se disminuye la sensibilidad.

Bajo el efecto de las drogas, las relaciones sexuales presentan mayor riesgo de contagio del VIH porque el individuo es presa de la euforia y hace a un lado cualquier medida de protección, como el uso de condones.

Además, el uso de drogas de forma habitual debilita al sistema de defensas (inmune), lo que significa una vía "fácil" para la entrada de todo tipo de infecciones, desde una simple gripe hasta la relacionada con el virus de inmunodeficiencia humana.

Ninguna experiencia en la cama, por placentera que resulte, puede hacerte olvidar que solo el sexo seguro es saludable.

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