Más orgasmos con sexo tántrico

  • SyM - Sofía Montoya
Sexo tántrico, Qué es el trantra
El sexo tántrico permite un o más sensual, intenso y de larga duración con tu pareja.

El tantra es milenaria práctica hindú de autoconocimiento para armonizar el erotismo con el éxtasis espiritual. Propone ejercicios para disfrutar la sexualidad con libertad e intensidad a fin de obtener paz psicológica y crecimiento individual.

La esencia y objetivo del tantra no es tener relaciones sexuales, sino que éstas sean una vía para alcanzar mayor comprensión interna y asumir que una sexualidad plena requiere autocontrol.

Compromiso del tantra

El tantra proviene de tantori ("tejido" o "entramado"), que a su vez, deriva del término sánscrito tan ("extender" o "expandir"). Afirma que el cuerpo humano es un "templo sagrado" que merece todas las atenciones posibles, no sólo en cuanto a higiene o práctica de ejercicio físico, también considera válido participar en un banquete, degustar un buen vino, usar fragancias delicadas o recibir revitalizante masaje.

Quien sigue este camino se compromete a mejorar su salud y alimentación, a desarrollar ejercicios de respiración, meditación y yoga (de ahí que esta filosofía también sea llamada tantra yoga) en beneficio de su organismo, así como a cultivar pensamientos, emociones y acciones constructivas.

Practicar tantra no es tan complicado cuando además de un buen maestro, se tiene disciplina, paciencia y el propósito de mejorar como individuo.

¿Cómo tener sexo tántrico?

Tanto hombres como mujeres utilizan al sexo como entretenimiento, alivio a sus problemas o demostración de poderío; no ven en él la posibilidad de realizar un acto de amor desinteresado que rinde culto a la pareja y a sí mismo.

El sexo tántrico invierte este enfoque y permite un o más placentero, sensual, intenso y de larga duración.

De inicio, se proponen prácticas que parecen sencillas, pero que obligan a enfrentar y vencer miedos arraigados que impiden practicar el "amor tántrico", como:

Autoexploración

Cada miembro de la pareja debe tener capacidad de reconocer sus zonas erógenas y cómo le gusta ser estimulado, para lo cual puede comenzar por hacer el amor ¡solo!, en un lugar íntimo donde nadie interrumpa y con suficiente tiempo para acariciar su cuerpo detenidamente de distintas formas y con plena conciencia.

Tantra en pareja

Es común que durante la realización de movimientos de gimnasia o yoga para alcanzar elasticidad alguno de los participantes se sienta un poco ridículo o que haya temor cuando el amante toque zonas del cuerpo de las que nos avergonzamos; ni qué decir de la pena que puede representar autoestimularse, con los ojos cerrados, frente a la mujer u hombre que nos acompaña.

Meditación y autoanálisis

Este milenario método coincide con algunos planteamientos de la Psicología moderna, que señala que podemos "guardar" las presiones y malos recuerdos a lo largo de nuestra existencia, manifestándose de manera simultánea en cuerpo y actitudes. Estos "bloqueos de energía" requieren tiempo para ser superados a través de meditación y autoanálisis:

  • Se requiere buena disposición y tranquilidad, lo que se logra al recordar que no se es la única persona con problemas.
  • Acudir al origen de la resistencia, es decir, recordar el momento en que se generó el miedo y escribirlo con detalles; al expresarlo y "darle forma" comienza la sanación, tal como lo descubrió el Psicoanálisis.
  • Darse la oportunidad de sentir temor. Quizá es la parte más difícil, ya que puede generar incertidumbre, dolor y llanto en caso de traer a la mente un recuerdo desagradable; sin embargo, es necesario hacerlo para sentir liberación de energía que permita asumir la sexualidad con plenitud, y la comprensión del mundo y de la vida sin rencor.

Ejercicios relajantes

Buena parte del entrenamiento tántrico consiste en ejercicios dedicados a sensibilizar olfato y gusto, en los que se perciben y adivinan olores o alimentos con los ojos cerrados; esta actividad suele prestarse al juego y la improvisación.

Rendir culto a la pareja

Los practicantes del tantra imitan el encuentro que, dicen los hindúes, dio origen al mundo: Shiva rindió honores a Shakti para que le revelara sus secretos; en correspondencia ella bailó frente a él. El varón prepara el desayuno y lo sirve en la cama sólo para su pareja (no puede acompañarla, tocarla ni recostarse), de modo que le rinde culto como a un ser sagrado, en tanto que, en otra ocasión, la mujer danza desnuda frente a su amante para corresponder a sus atenciones.

Aprender a esperar

Antes que dejarse invadir por la ansiedad, el hombre tantrista aprende a tomar el encuentro amoroso sin apresuramiento; para lograrlo hace especial énfasis en el control de la respiración y en la relajación corporal, ya que así puede efectuar movimientos ligeros y armónicos.

La respiración aumenta al hacerse inminente un orgasmo, por lo que desacelerar y profundizar conscientemente el ritmo de inhalación y exhalación tiene importante impacto en el control de la eyaculación.

Sexo tántrico y orgasmos

El tantra propone al varón un segundo cambio trascendental en su pensamiento: aprender que orgasmo y eyaculación no son lo mismo.

Mediante prácticas determinadas se logra "separar" un acto del otro y obtener un resultado notable: la capacidad de tener varios orgasmos sin perder la erección ejercitando los esfínteres y el músculo pubococcígeo, responsables de la expulsión de semen.

Para eso, el primer paso consiste en identificar estos tejidos, lo cual se logra al interrumpir la expulsión del chorro de orina unas 10 veces por ocasión, durante una semana. Los músculos que se contraen para lograrlo son precisamente los que hay que tonificar.

Una vez que se ha reconocido esta zona, puede contraerse y relajarse estando de pie, acostado, caminando o sentado, aumentando progresivamente el número de contracciones hasta alcanzar aproximadamente 300 al día, de forma que el control de esfínteres y músculo pubococcígeo estarán sometidos a la exigencia del practicante (técnica que también es útil para contrarrestar la eyaculación precoz).

A medida que quien practica esta filosofía supera sus miedos y se ama a sí mismo, adquiere la sabiduría de que los excesos dañan a su cuerpo. Así, no se priva de nada, pero evita sobrepasarse.

El trabajo tántrico logra cambio notable y benéfico en la manera de vivir la sexualidad; sin embargo, es un camino que requiere la instrucción de un maestro con experiencia. Si deseas iniciarte en esta disciplina, acude a organizaciones establecidas. Desconfía de profesores que aseguren rápidos cambios y evítalos de inmediato si te proponen a ti o a tu pareja sostener relaciones con ellos.

descarga este artículo en PDF