Por qué comemos según nuestras emociones

¿Triste?, ¿Estresado? descubre por qué comemos según nuestras emociones.
¿Triste?, ¿Estresado? descubre por qué comemos según nuestras emociones.

La alimentación no sólo tiene que ver con digestión y nutrientes, el hambre es una sensación física ampliamente vinculada con nuestro estado de ánimo. Descubre por qué comemos según nuestras emociones.

"Nuestras decisiones alimenticias no siempre son conscientes", explicó la nutrióloga Carla Gómez Fernandez , "no se trata del alimento como tal, sino todo lo que hay alrededor de ese alimento".

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“Comer involucra muchas sensaciones”, continuó la especialista en obesidad y comorbilidades, "en estos tiempos de frío o cuando uno está lejos de la familia come un caldito y se siente en casa, eso tiene que ver con los recuerdos, que están relacionados con cómo percibimos los sabores".

Antojos, alimentos que consuelan

La comida genera reacciones en nuestro organismo más allá de la nutrición, algunos componentes como el azúcar o chocolate pueden segregar hormonas en el cerebro que generan placer, tranquilidad e, inclusive, euforia.

"Por eso muchas veces no se siguen las dietas, porque hay algo inconsciente que nos lleva a preferir unos alimentos sobre otros", comentó Gómez.

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Personas que atraviesan por un momento de tristeza van a preferir los sabores dulces porque ayudan a sobrellevar esa situación a nivel cerebral y aminorar el malestar".

Por otra parte, mientras que situaciones de ansiedad, enojo y estrés moderado van a abrir tu apetito, cuando estas sensaciones son extremas o en casos de depresión, el cuerpo inhibe la sensación de hambre.

"Hambre emocional"

"Cuando la persona ya busca en automático comer algo que le haga sentir bien, en ese punto ya tenemos un problema grave de 'hambre emocional', por decirlo de algún modo, que necesita ser tratado tanto por un nutriólogo como por un psicólogo".

La experta recomienda estar al tanto en los cambios de alimentación de personas que atraviesan un momento complicado, especialmente si se trata de niños.

"Los niños son especialmente vulnerables a estos cambios porque no tienen tantas formas de canalizar o platicar de esto y la comida es una forma de escape, además, si los malacostumbramos a que la comida es un premio, fortalecemos este comportamiento".

Ahora que entiendes un poco más por qué comemos según nuestras emociones, ¡cuídate!, y si sientes que tus hábitos alimenticios no son saludables, consulta a un especialista.

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