Perrillas, tras niños y adolescentes

  • SyM - Regina Reyna
Perrillas, Tratamiento de perrillas, Blefaritis, Inflamación del párpado

Aunque molestas, las perrillas no son problema si se atienden a tiempo, pero al descuidarlas puede requerirse cirugía para retirarlas. Descubre por qué se producen y cómo evitarlas, principalmente en niños y adolescentes, en quienes son más frecuentes.

Popularmente se conoce como perrilla a la inflamación del párpado debida a un absceso, es decir, acumulación de grasa en esa parte del ojo o en folículos pilosos (donde se originan pestañas), ocasionado principalmente por bacterias que los infectan. Es común que este tipo de microorganismos llegue al ojo por o con manos sucias, donde se acumulan, por ello es que los niños la manifiestan con mayor frecuencia.

La orilla del párpado tiene orificios diminutos que segregan grasa y que pueden verse obstruidos por acción de los gérmenes referidos. Lo que sigue es inflamación e irritación del ojo, además ardor y comezón, síntomas que son más intensos en la mañana. Al cabo de algunos días, estas manifestaciones desaparecen dejando en el párpado un bulto duro, indoloro, que aumenta de tamaño lentamente, llegando a dificultar la visión.

Este padecimiento (también llamado chalazion en varios países de América), puede tener su inicio en la infancia, y de no seguirse tratamiento adecuado acompañar al paciente a lo largo de su vida, tornándose más severo con el paso del tiempo; pero, paradójicamente, también vivir con él sin manifestaciones durante meses o años.

No es raro que a partir de otros problemas que provoquen comezón en los párpados -como conjuntivitis (inflamación de la membrana conjuntiva del ojo) o por o con sustancias irritantes- se tallen los ojos y de esta forma se hagan llegar las bacterias a la zona. Por ello es importante tratar de inmediato afecciones de ese tipo, para no dar paso a la formación de perrillas.

En las personas adultas pueden presentarse perrillas por causas como estrés, fatiga o exceso de trabajo, uso excesivo de cosméticos en los ojos e incluso por mala alimentación.

Tipos y cuidados

La blefaritis, como también se le conoce a la perrilla, puede ser catalogada de acuerdo a su origen en:

  • Ulcerosa estafilocócica. Causada por estafilococos y caracterizada por que el borde del párpado enrojece y es cubierto por costras alrededor de la base de las pestañas, que de ser arrancadas provocarán sangrado.
  • Estafilocócica crónica. Del mismo origen, provoca la inflamación irregular de la orilla de los párpados, así como pérdida de pestañas (madarosis)
  • Seborreica. Las pestañas son grasosas al grado que se adhieren entre sí y manifiestan escamas blandas. Esta afección es debida a exceso de secreción de grasa en los párpados, por lo cual no es raro que haya presencia del hongo causante de la caspa común y corriente, Pityrosporum ovale. Este tipo de perrilla puede estar asociada a trastornos nutricionales u hormonales, de ahí que puede ser frecuente en adolescentes.

Cuando las perrillas son de gran tamaño y producen deformidad del párpado, requieren de intervención quirúrgica para retirar la grasa acumulada que se ha endurecido formando un quiste o cápsula que no se puede deshacer.

La infección del párpado puede hacerse crónica y extenderse a otras glándulas del párpado, por ello es importante que en cuanto aparezcan los primeros síntomas se aplique compresas calientes, pero de ninguna manera acudir a remedios caseros que en vez de ayudar pueden complicar la situación. La mejor opción es visitar al oftalmólogo, especialista médico que valorará la condición del problema y determinara el tratamiento a seguir, tras realizar cultivo en laboratorio del exudado de la perrilla.

No están por demás los siguientes consejos, que deben hacerse extensivos a los pequeños en la casa:

  • Lavarse las manos con frecuencia y secarlas con toallas limpias.
  • Evitar los ambientes con polvo u otras sustancias irritantes.
  • Seguir dieta bien equilibrada.
  • Retirar perfectamente los cosméticos de párpados y pestañas a diario.

Ahora que conoces el origen científico de las famosas perrillas puedes desechar aquel mito que refería que eran causadas por ver a una pareja de perros en pleno escarceo amoroso. Ver para creer. 

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