Ojo por ojo, lente por lente

  • SyM - Raúl Serrano Torres
Lentes de o, Visión

Cuando Leonardo da Vinci plasmó los primeros dibujos de lentes de o, seguramente no imaginó las posibilidades de seguridad y comodidad que estos instrumentos pondría al alcance de la salud visual de los millones de personas que los utilizan en la actualidad.

Los lentes de o son una herramienta muy útil hoy en día; se puede nadar o dormir con ellos, cambiar el color de los ojos e inclusive bloquear los dañinos rayos ultravioleta. Algunos especialistas afirman que mejoran la vista con mayor precisión que los anteojos y que, en algunos casos, superan a la cirugía láser.

En los últimos 40 años las nuevas tecnologías han conseguido perfeccionar ajuste y durabilidad de los lentes, pero también han mejorado los productos para transportarlos y desinfectarlos, facilitando con ello su cuidado e higiene. Es un hecho que los lentes de o proporcionan una visión más amplia que los anteojos convencionales y pueden eliminar o reducir significativamente la distorsión de imágenes, por lo que han resuelto trastornos de la visión como miopía y astigmatismo, principalmente.

Además de la estética y comodidad que brindan, estos artefactos han sido la solución para deportistas de alto rendimiento y personas que laboran en lugares donde se deben utilizar caretas o protectores por razones de seguridad, sin olvidar que los niños pueden recurrir a ellos, siempre y cuando comprendan que su uso requiere algunas sencillas precauciones.

Si quieres cambiar tus anteojos por lentes de o consulta a un oftalmólogo u optometrista para que te ayude a determinar cuál es el tipo que mejor se adapta a sus necesidades personales y estilo de vida. El mercado mexicano ofrece todos los tipos, siendo los más requeridos los suaves y/o rígidos. Los primeros están hechos de plástico flexible que permite el flujo de oxígeno a los ojos, resultan muy cómodos y apropiados para realizar toda clase de actividades, y los hay de cambio frecuente o programado, es decir, están diseñados para ser reemplazados cada 15, 30 o 90 días. Por su parte, los lentes rígidos o permeables al gas, anteriormente llamados "duros", son más pequeños, menos manejables y requieren de cuidado al manipularlos. La elección de cualquiera de ellos depende del gusto de cada persona.

Naturalmente, el ojo es uno de los órganos del cuerpo más susceptible a los compuestos que flotan en el aire, por lo que es muy importante mantener a los lentes de o libres de impurezas, para lo cual hay que lavarse las manos antes de manipularlos (de preferencia con jabón neutro). Igualmente, se deben seguir las recomendaciones de los oftalmólogos para limpiar, desinfectar, enjuagar y almacenar, acciones que hoy en día se pueden llevar a cabo con una solución multiusos que proporciona protección humectante y lubricación prolongada entre los lentes y el ojo, lo cual mitiga la resequedad e irritación, y ayuda a que sean confortables.

Finalmente, recuerda que de ninguna manera se debe compartir los lentes de o con otra persona, pues al hacerlo se puede causar seria infección en los ojos e incluso daño permanente a la vista. Cada uno se diseña y fabrica de acuerdo al requerimiento de quien los solicita, incluso los lentes de color.

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