Vitamina C

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Vitamina C

También se le conoce como ácido ascórbico, y junto con las vitaminas E y A forma el grupo de antioxidantes, elementos que se encargan de neutralizar las sustancias tóxicas que oxidan y destruyen a las células del organismo.

La vitamina C también es necesaria para:

  • Crecimiento y reparación de tejidos, pues es una de las sustancias que los forma.
  • Reforzar las defensas del organismo.
  • Formación de colágeno, proteína necesaria para la cicatrización de heridas y fortalecimiento de huesos y dientes.
  • Metabolismo de grasas, por lo que se le atribuye la propiedad de reducir el colesterol.
  • Prevención de enfermedades en vías respiratorias.
  • Contribuye en la absorción de hierro.

Los requerimientos de vitamina C no son iguales para toda la gente, pues durante el crecimiento, embarazo y cuando hay heridas graves los requerimientos aumentan.

De manera natural se encuentra en alimentos como coles de bruselas, coliflor, fresas, kiwi, limón, melón, naranja, pimiento y tomate verde, nabo, toronja, piña, papaya, chile, guayaba, mandarina, tangerina y mango. Hay otros productos que la contienen en menor cantidad, como la leche, carne y cereales.

La cantidad de vitamina C en frutas y verduras cambia de acuerdo con su grado de madurez, es decir, es menor cuando están verdes, aumenta si están en su punto y luego vuelve a disminuir. Además, en o con el aire se oxida y pierde su actividad, lo cual debe tomarse en cuenta cuando se consume jugo, porque después de media hora de haberse exprimido la fruta se pierde más de la mitad del nutriente.

Si se sigue una dieta balanceada que incluya cereales (pan y tortilla), leguminosas (frijol y lenteja), productos de origen animal (queso, huevo o carne), frutas y verduras, los requerimientos diarios de vitamina C quedan cubiertos.

Cabe destacar que este nutriente se elimina tres horas después de haberlo ingerido (vía la orina), por lo que debe tomarse varias veces al día. El aporte puede enriquecerse con suplementos vitamínicos y complementos alimenticios.

Es muy importante su consumo porque la deficiencia de vitamina C puede producir:

  • Escorbuto, enfermedad que se caracteriza por producir hemorragias en piel, articulaciones, encías y uñas, cansancio, irritabilidad y pérdida del apetito. Ello sucede porque disminuye la producción de colágeno, proteína necesaria para la cicatrización; asimismo, esta insuficiencia provoca que huesos y dientes se debiliten.
  • Bajan las defensas del organismo, por lo que se ve expuesto al ataque de virus y bacterias.
  • Las grasas no se metabolizan de manera adecuada y se acumulan en el cuerpo en forma de obesidad.

Por su parte, el consumo excesivo de vitamina C produce:

  • Diarrea.
  • Cálculos renales en personas propensas.
  • Si el organismo se habitúa al consumo excesivo de vitamina C y éste se interrumpe repentinamente, es posible que se presente escorbuto.

Consulta a tu médico.

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