El sexo causa adicción

  • SyM - Karina Galarza Vásquez
Adicción al sexo, Pensamientos eróticos
¿Piensas en el sexo todo el tiempo? ¡Puedes tener adicción!

Invasión obsesiva de pensamientos eróticos y necesidad urgente de tener o sexual varias veces al día (sin importar los riesgos), son síntomas de adicción al sexo, conducta que supone un problema para el individuo.

¿Es lo mismo que deseo sexual?

Si bien la sexualidad forma parte natural del ser humano, cuando se convierte en prioridad interfiere en la vida y causa profunda tensión, arrepentimiento y culpa.

De hecho, se debe distinguir entre adicción al sexo y deseo sexual, el cual es una fuerza motivacional y expresión corporal. A diferencia del apetito sexual "normal", la adicción al sexo se identifica cuando en el lapso de seis meses, al menos, el individuo recurre a conductas sexuales o fantasías que lo incapacitan y le impiden relacionarse o construir vínculos significativos.

Como consecuencia, enfrenta problemas económicos, laborales y familiares e incluso, ansiedad, depresión y el riesgo de romper relaciones amorosas.

¿Ninfomanía o donjuanismo?

La adicción sexual se ha definido con nombres que incluyen desde ninfomanía y satiriasis hasta parafilias (perversiones), desórdenes en el control de los impulsos y comportamiento sexual compulsivo.

El término ninfomanía, empleado para las mujeres, proviene de la mitología griega (de los vocablos nymp líe, que significa muchacha, y monia, locura o manía), cultura que describía a las ninfas como deidades del bosque aficionadas a los placeres del amor. Entre tanto, la adicción al sexo de los hombres se define con palabras como satiriasis, andromanía o donjuanismo.

Sin embargo, las diferencias entre un género y otro van más allá del vocabulario, pues mientras en ellas la exaltación excesiva del deseo sexual se considera enfermedad, en los varones no recibe igual calificativo, en parte, debido a una ideología machista que les permite tener varias parejas sexuales sin ser mal vistos.

No siempre hay placer

Según el sexólogo Luis Perelman, miembro de la Asociación Mundial de Sexología y codirector de la librería El armario abierto, ubicada en la Ciudad de México, "los términos ninfomanía y andromanía o satiriasis ya no se usan. Surgieron cuando se negaba que las mujeres pudieran experimentar placer (siglo XVIII) y, en consecuencia, aquellas que gozaban su sexualidad eran catalogadas como prostitutas, brujas o enfermas, incluso, se les recluía en manicomios".

Contra lo que pudiera pensarse, "la adicción al sexo no necesariamente se acompaña de placer, pues se busca obtener alivio, controlar la ansiedad y calmar las ganas", explica la Dra. Rinna Riesenfeld, sexóloga y codirectora de El armario abierto.

Ambos especialistas definen esta adicción como una enfermedad psicoemocional con repercusiones en lo físico, y en la que nunca hay suficiente sexo. Es una excitación desesperante, una urgente necesidad del individuo de "explotar", descargar toda la tensión o energía provocada regularmente por ansiedad, estrés, situaciones de la vida, represión sexual y baja autoestima.

Asimismo, al definir el comportamiento sexual adictivo también debe considerarse la función de automedicación psicológica que supone su conducta, cuyo fin es aliviar su depresión ante la incapacidad de disfrutar el encuentro erótico.

¿Tengo la adicción?

De acuerdo con el Dr. Luis Perelman, quien sufre adicción al sexo experimenta las siguientes situaciones:

  • Depende totalmente de la compulsión y el deseo de coito (no necesariamente de experimentar un orgasmo).
  • Antepone el sexo a actividades como comer, dormir, trabajar o hacer otras cosas importantes.
  • Su acentuada promiscuidad, exhibicionismo y voyerismo incontrolable, perjudica a otras personas cuando pasa de la fantasía al acto real.

Los adictos al sexo no son grandes conquistadores, "no siempre tienen muchas relaciones sexuales con personas diferentes; de hecho, la mayoría recurre a la masturbación para calmar su ansiedad, pues les resulta difícil encontrar a alguien para saciar su impulso", concluye la Dra. Riesenfeld.

Si consideras que estás sufriendo adicción al sexo, quizá es momento de pedir ayuda profesional. 

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