Voyeurismo, cuando mirar genera placer sexual

  • SyM - Raúl Serrano
Vouyeurismo
Sentir placer al observar, ¿a qué se debe?

Resulta complicado comprender que para algunas personas es placentero observar, generalmente a escondidas, a personas desnudas o están a punto de estarlo, o a gente teniendo sexo, a lo que se conoce como voyeurismo. En más de 90% de casos se presenta en hombres que recibieron estricta educación durante su infancia. 

En Sexología, voyeurismo es catalogado como una parafilia, distintas maneras que tiene el ser humano de lograr su satisfacción sexual más allá de la relación íntima tradicional.

Las parafilias se presentan con mayor frecuencia en varones, ya que sus mecanismos de respuesta ante un estímulo sexual les permiten excitarse fácilmente, lo que no ocurre con las mujeres, quienes generalmente necesitan o físico.

La Psicología refiere que 99% de voyeuristas son varones heterosexuales, carentes de agresividad e inseguros, que se excitan al espiar logrando una erección. Tras esta acción generalmente se arrepienten, aun cuando no son descubiertos, y se justifican diciendo que hay un impulso interno que los lleva a realizar dicho acto.

Especialistas en salud mental indican que las tendencias en esta parafilia se gestan en los primeros 18 meses de vida, y se consolidan entre los 5 y 8 años, cuando en el cerebro se conforma el sentido del pudor, pero se manifiestan de manera notoria entre los 20 y 40 años, lo que probablemente dificulte las relaciones, sin que ello signifique que haya tendencias homosexuales.

La emoción de espiar

El voyeurismo​ (o voyerismo) proviene del francés voyeur (mirón) y encierra su excitación en el hecho de esconderse para observar, es decir, la emoción de no ser descubierto incrementa el placer que produce lo que se está viendo. Por eso algunos especialistas no reconocen como voyeuristas a los aficionados a la pornografía o a quienes pagan por ver un acto sexual en vivo.

Un voyeurista no recurre a agresiones o amenazas, prefiere fisgonear a violar o abusar sexualmente.

A pesar de que para esta parafilia se emplean diferentes medios como rendijas de puertas por las que apenas se pueda echar un vistazo, algunos estudiosos indican que el auténtico voyeurismo es aquel que se practica con un elemento intermedio como binoculares, catalejos o cámaras.

El voyeurista se masturbará en ocasiones mientras mira, pero en otras la sensación puede llegar a ser tan intensa que alcance el orgasmo espontáneamente con sólo contemplar.

Los psicólogos consideran al voyeurismo como un problema mental cuando se lleva a cabo durante seis o más meses en forma continua.

Algunos señalan que un adulto con este problema revela que en su niñez y pubertad recibió estímulos visuales, auditivos o táctiles que adquirieron particular significado para él/ella, como casos de abuso sexual infantil o la prohibición en torno a temas sexuales.

El voyeur difícilmente acude por propia voluntad a resolver su problema; generalmente es obligado por familiares o, incluso, por un juez. La esporádicos abarca sesiones individuales o de grupo, pero en quienes lo manifiestan como rasgo de conductas compulsivas que ponen en riesgo su integridad física y la de otros, se prescribe medicación y psicoterapia.

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