Transexualidad, ¡este cuerpo no es mío!

  • SyM - Sonia Robles
Transexualidad, Identidad de género
La transexualidad no es enfermedad, sino condición humana con largo proceso de conversión.

La persona transexual o trans siente malestar respecto a su sexo biológico, como si estuviera "atrapada" en un cuerpo extraño que no coincide con la vivencia psicológica ni la representación mental que tienen de sí mismos.

1 de cada 100 mil personas en México es transexual. Por cada 8 hombres biológicos que transitan a ser mujer, hay una mujer que se orienta a ser varón.

[email protected] en otro cuerpo

El , psicoterapeuta y sexólogo, explica que es importante entender que el sexo biológico es la fachada corporal de todo ser humano, en tanto que la identidad de género está en la mente y es independiente de las experiencias de vida.

No es un padecimiento, sino una condición humana para la que no hay respuesta científica. Aunque un niño o niña sea educado de acuerdo a su sexo biológico, puede llegar a ser transexual (término introducido a comienzos de la década de 1950 por el psicoterapeuta estadounidense Harry Benjamín). Cabe señalar que existe el término transgénero para referirse a personas que pueden convivir con su cuerpo haciendo pequeños cambios sin recurrir a cirugías reconstructivas.

La discordancia sexogenérica se identifica desde edades tempranas (generalmente en etapa preescolar) y alcanza su punto culminante en la adolescencia, cuando inicia la intención de someterse a cirugía de reasignación sexual.

Los padres deben realizar un esfuerzo por identificarla y solidarizarse con el pensamiento, emoción, ideas y comportamiento de su [email protected] Además, asesorarse con un profesional en salud sexual, quien propondrá medidas terapéuticas, entre las que se incluyen acompañar a la persona en su proceso de reasignación de sexo, medida que no es capricho, sino que va en función de su calidad de vida; por ello es importante la ayuda integral de psicólogos, sexólogos, ginecólogos, urólogos y cirujanos plásticos.

Reasignación de sexo

El tratamiento puede durar 2 o más años. Primeramente, la persona debe acudir al terapeuta sexual, psicólogo o psiquiatra para que haga completa historia de vida. Una vez descartado cualquier tipo de alteración mental se integra el diagnóstico y comienza el tratamiento para trabajar las emociones, estilo de vida, relación con la familia, ideas y sentimientos.

Esto será la puerta de entrada a la reasignación social, donde es necesario vivir con el rol de género que se quiere desempeñar: si siempre ha sido visto como hombre, ahora deberá hacerlo como mujer las 24 horas.

Si se siente bien con esto, puede iniciar la segunda fase: hormonación o administración de hormonas (andrógenos o estrógeneos, según se requiera). Una vez que se supera esta prueba, se empieza a valorar la conveniencia de la cirugía plástica: vulvovaginoplastía (para construir un órgano sexual femenino) o faloplastia (reconstrucción estética de los genitales masculinos externos).

Las dos primeras fases son reversibles, pero la última, no; por tanto, tiene que sustentarse en firme decisión tanto de los profesionales como del individuo.

Una cirugía de transformación de hombre a mujer tarda aproximadamente de 3 a 4 horas, en las que se genera una neovagina de 10 a 12 cm de profundidad, con labios genitales que se trabajan con la piel de lo que fuera el escroto. Asimismo, se debe reacomodar la uretra, y de los cuerpos cavernosos se forma el clítoris.

Caitlyn Jenner es una de las transexuales más famosas

El paso de mujer a hombre es más complicado, ya que el tratamiento es muy doloroso, pues la erección tiene que lograrse por métodos artificiales, además de que es preciso quitar ovarios y útero, así como generar extensiones de uretra y colocar prótesis de material flexible similar al pene.

Personas transexuales o transgénero deben emprender largo camino hasta alcanzar la identidad deseada que les aleje de la discriminación. La CDMX avala el derecho de toda persona al , a través de un procedimiento administrativo ante el Registro Civil. Sin embargo, no existe legislación nacional sobre la identidad de género y otros derechos vinculados a la diversidad sexual.

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