Esponja anticonceptiva

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La esponja anticonceptiva (o contraceptiva) es pequeña esponja redonda de espuma de poliuretano impregnada con espermicida, la cual se coloca en el fondo de la vagina antes de tener relaciones sexuales para evitar un embarazo.

Funciona como método anticonceptivo de barrera al bloquear el paso de los espermatozoides hacia el útero, así como liberar espermicida continuamente.

Se puede introducir hasta 24 horas antes de tener relaciones sexuales, a fin de evitar interrupciones. Una vez colocada, se pueden tener tantas relaciones sexuales como se deseen durante las siguientes 24 horas sin necesidad de cambiar la esponja.

Puede usarse sola o con preservativo para aumentar su efectividad. Si nunca has dado a luz, su efectividad es de 88%, aproximadamente. En mujeres que ya tuvieron un parto, su efectividad se reduce a 76%.

La esponja anticonceptiva NO protege contra enfermedades de transmisión sexual (ETS). De hecho, en algunas mujeres puede irritar la vagina debido a que contiene productos químicos que facilitan la entrada de los gérmenes que transmiten ETS.

¿Cómo se usa la esponja anticonceptiva?

Cada esponja contraceptiva tiene un lazo de tela adherido para retirarla fácilmente. Se coloca de forma similar a un tampón:

  1. Humedece la esponja con agua limpia para activar el .
  2. Escúrrela ligeramente hasta que esté espumosa, pero no seca.
  3. Inserta el lado ahuecado de la esponja hacia arriba (al cuello uterino) y el lazo de tela hacia abajo (tocando tu dedo).
  4. Dentro de la vagina, deslízala hasta donde te alcancen los dedos. Se desdoblará y cubrirá el cuello uterino una vez que la sueltas.
  5. Asegúrate de que esté bien colocada sintiendo el lazo de tela debajo de la esponja.

Otras consideraciones

  • Siempre deja la esponja en tu vagina al menos durante 6 horas después de la relación sexual, pero no más de 30 horas posteriores.
  • No es reutilizable.
  • No se puede usar durante la menstruación.