Acoso sexual, no sólo en Hollywood

  • SyM - Tanya G. Favila
El acoso sexual se presenta con mayor frecuencia en el ámbito laboral.
La intimidación es la principal arma de acoso sexual.

La ola de casos de acoso sexual ha provocado marea alta en Hollywood. Una larga lista que pareciera no acabar está volteando los reflectores hacia aclamados actores, productores y directores del séptimo arte, quienes han aprovechado su buena fama y os para someter a mujeres, en su mayoría actrices, a ser víctimas de sus abusos y perversiones

Horribles historias fuera del cine

No todo son grandiosas historias en la industria del cine, ya que la realidad cuenta en ocasiones relatos más impactantes y perturbadores que los proyectados en la pantalla grande, y es que justo ahora muchas víctimas han decidido no callar más y hacer públicas sus malas experiencias con destacadas personalidades.

El conocido director y productor Harvey Weinstein detonó el efecto dominó en las acusaciones sobre abuso sexual cometido a innumerables mujeres que han sobresalido en el cine e, incluso, se conocieron casos de hombres que han denunciado al también famoso actor Kevin Spacey. Estos hechos encabezan un sinfín de escándalos de Hollywood, que como muchos más, han coartado la carrera de estos personajes en el séptimo arte.

A raíz de esto, una parte de la sociedad ha volteado a ver la actual problemática sobre el acoso, quizá a cuentagotas, pero al menos no es ignorada, aunque difícilmente se le dará solución, ya que se trata de un comportamiento que involucra diversos factores para detonarse, el cual no requiere precisamente de un diagnóstico psicológico, sino de los elementos adecuados para invocar a la perversión.

De acoso sexual y otros demonios

El acoso sexual ocurre cuando una persona realiza de manera indebida actos de carácter sexual sin el consentimiento de la persona afectada, que involucra sentimiento de amenaza para la víctima, al igual que insinuaciones sexuales indeseables y comportamiento verbal o físico sexual que busca provocar intimidación, lo cual termina perjudicando a la persona en su desarrollo con el entorno.

Freud señala que las perversiones de un ser humano son aquellas prácticas sexuales que se desvían de la norma comúnmente aceptada por la sociedad, como filias, incesto, preferencias sexuales, etc., aunado a la percepción de la realidad de cada persona.

Pese a que los casos se presentan con mayor frecuencia en los trabajos, debido al tiempo que se permanece en ellos, no se descartan otros espacios cotidianos, como escuela o lugares públicos, donde no se requiere de la más mínima provocación a otra persona, sino de una simple interacción con esa clase de individuos.

No sólo a las mujeres

Las mujeres son las principales víctimas de acoso sexual en una sociedad que privilegia a los hombres; sin embargo, el género femenino ha sacado ventaja en ciertas situaciones, ya sea de ámbito laboral o cotidiano para victimizar a hombres.

Además, la preferencia sexual ha dado pie para que ambos géneros sufran de abusos y perversiones por alguien de su mismo sexo.

¿Por qué se permite?

Quienes cometen acoso sexual someten a sus víctimas mediante o físico innecesario u obligándolas a hacer o decir algo en contra de su voluntad, lo que hace que se sientan desprotegidas y avergonzadas al respecto, por tanto consideran que sus argumentos más allá de válidos, resultan vergonzosos para ser tomados en cuenta y deciden callar.

Sumado a lo anterior, algunas víctimas consideran que la superioridad existe y deciden sufrir en silencio que denunciar algo que pueda costarles el empleo o cierto estatus. Además, la intimidación es clave para llevar a cabo el acoso sexual, ya que se pretende someter a las víctimas mediante conductas hostiles y amenazas en caso de no contribuir

¿Cómo evitar el acoso sexual?

Decir “yo también”, no es algo que implique realmente una solución, sino simplemente asumirse como una víctima más. Si te encuentras en una situación de acoso, ¡hablarlo es lo más importante! Nada como tu seguridad, bienestar e integridad.

Coacción, masturbación e, incluso, abuso constituyen el punto más grave del acoso sexual y ningún ser humano debería permitirlo. Hombres y mujeres merecen respeto, ¡denuncia siempre a tiempo!

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