Crisis alimentaria: de la desnutrición al sobrepeso

  • SyM - Karina Galarza Vásquez e Ingrid Díaz
Obesidad, Sobrepeso, Crisis alimentaria, Seguridad alimentaria
La seguridad alimentaria no es igual en todo el mundo: o morimos de hambre o existe obesidad.

El aumento mundial en el precio de los alimentos genera paradoja: hay más obesidad. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el encarecimiento de la comida obliga a buscar alternativas económicas, aunque menos sanas. De ahí que se hable de una crisis alimentaria que va de la desnutrición al sobrepeso.

Causas de la crisis alimentaria

  • Aumento de la población, en consecuencia, incremento en la demanda de alimentos.
  • Alto nivel de consumo en los países ricos.
  • Incremento de las clases medias en países como China e India, y su acceso a dieta más rica en calorías.

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  • Escasez de tierras de cultivo.
  • Políticas que anulan la agricultura de subsistencia (en la cual una parcela produce el alimento de la familia que trabaja en ella) y bloquean las exportaciones.
  • Crisis energética que hace aumentar el precio de los productos agrícolas y cambia el cultivo de cereales por la producción de biocombustible.

"Este hecho tiene lugar en situación de estancamiento de la economía nacional, a lo que se suma crecimiento de las importaciones agroalimentarias y disminución del poder adquisitivo de los salarios", indica el Lic. en Nutrición David Vázquez Aguilar.

En el mundo hay más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad: Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con la FAO, esto orilla a gran cantidad de personas a consumir alimentos menos costosos pero con escasas propiedades nutricionales: adquieren carne de peor calidad y/o productos con alto contenido de azúcares, harinas refinadas y grasas, lo que incrementa la epidemia de obesidad, sobre todo en niños.

Obesidad y hambre, en ascenso

La señala que en el mundo hay más de 1900 millones de adultos de 18 años o más con sobrepeso; de ellos más de 650 millones tienen obesidad.

La FAO advierte que se ha producido un aumento del hambre en el mundo: en 2017 hubo casi 821 millones de personas subalimentadas, es decir, padecen privación crónica de alimentos.

Seguridad alimentaria. Cuando en todo momento, todas las personas tienen acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades y preferencias de alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.

Asimismo, el problema de alimentación deficiente no afecta a todos por igual: la seguridad alimentaria está empeorando en América del Sur y en la mayoría de las regiones de África, advierte la FAO.

Obesidad en México

La existencia de obesidad en la población mexicana adulta e infantil se ha convertido en el principal problema de salud junto con el sobrepeso.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en 2016 73% de la población adulta en México padecía sobrepeso u obesidad: 7 de cada 10 adultos, 4 de cada 10 jóvenes y 1 de cada 3 niños.

Esto porque los sectores menos favorecidos no comen lo que quieren, sino lo que pueden; por tanto, sufren desnutrición porque no les es posible consumir dieta equilibrada y tienen obesidad porque se alimentan mal.

Por otra parte, los programas de ayuda alimentaria dirigidos a los sectores más desfavorecidos de México no han logrado erradicar la desnutrición infantil, por lo que prevalece la anemia, talla baja y obesidad.

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Asimismo hay alerta mundial por el incremento de precios en los alimentos por el impulso de los biocombustibles (se elaboran con maíz, sorgo, caña de azúcar, trigo, cebada y otros productos alimenticios). Si esta tendencia continúa, México podría experimentar mayores problemas, siendo más vulnerables los habitantes de zonas marginadas.

El problema de la crisis alimentaria de la desnutrición al sobrepeso tiene un matiz común con el de la obesidad: la mercantilización de los alimentos. Mientras el aumento del precio de alimentos es el problema para las zonas subdesarrolladas, el hecho de que los comestibles se hayan convertido en producto de consumo masivo en el mundo urbano supone la otra cara de la moneda.

Sólo así se entiende el auge de la comida rápida, consumo desenfrenado de productos industriales y alta incidencia de desórdenes alimenticios.

La coexistencia de desnutrición, sobrepeso y obesidad revela dificultades en la asignación de recursos y la necesidad de revisar las políticas públicas en alimentación y nutrición.

Por tanto, la solución estructural al problema de la crisis alimentaria que va de la desnutrición al sobrepeso en el mundo radica en incrementar la productividad en los países con bajos ingresos y déficit alimentario, lo que requerirá acuerdos entre las naciones poseedoras de recursos financieros, capacidad de gestión y tecnología, y países que tengan tierra, agua y recursos humanos.

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