Hiperémesis gravídica, exceso de vómitos y náuseas en el embarazo

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Náuseas y vómitos en el embarazo

Náuseas y vómitos forman parte de los primeros síntomas del embarazo para advertir de la gestación y de que el óvulo fecundado ha comenzado a desarrollar vida. Sin embargo, cuando se presentan en exceso, persistentes e incontenibles se consideran hiperémesis gravídica, enfermedad que de no atenderse oportuna ni adecuadamente conduce a trastornos graves como deshidratación y pérdida de peso, que pueden deteriorar la salud de la madre y su bebé.

 

Este malestar afecta a 1 de cada 200 embarazos, es más común entre las 6-14 semanas de gestación y suele resolverse antes de las 16-20 semanas, aunque en 20% persiste en el segundo y tercer trimestre. Asimismo, es más frecuente en madres primerizas, adolescentes, con sobrepeso y obesidad, no fumadoras y mujeres de raza negra.

Causas de la hiperémesis gravídica

Aunque se desconoce hasta el momento su origen, este trastorno en el embarazo se ha vinculado a factores de diferente tipo, como:

  • Hormonales: producción excesiva de la hormona gonadotropina coriónica (HCG, por sus siglas en inglés), que es producida por las células que forman la placenta. Altos niveles de estrógenos presentes al inicio de la gestación, hipertiroidismo transitorio, déficit de ACTH hipofisiaria, entre otros.
  • Genéticos: es decir, hereditarios que predisponen a que se padezca en futuros embarazos.
  • Metabólicos.
  • Alérgicos: reacción alérgica a proteína placentaria específica.
  • Otros: alteración del pH gástrico, infección por Helicobacter pylori, déficit de piridoxina, implicación de la serotonina, alteración de la actividad eléctrica gástrica, etc.

Síntomas

La hiperémesis gravídica se caracteriza principalmente por náuseas y vómitos intensos con mayor presencia en las mañanas, sin esfuerzo, que pueden desencadenarse al oler, ver o ingerir ciertos alimentos o medicamentos. Además como consecuencia de estos primeros síntomas del embarazo se puede presentar:

  • Ardor y dolor en la boca del estómago.
  • Excesiva producción de saliva (sialorrea).
  • Vómito con sangre, por desgarro de la mucosa gastroesofágica.
  • Labios resecos, lengua seca y con grietas, encías con úlceras, laringe seca, roja y con petequias.
  • Aliento fétido o con olor a frutas (manzana).
  • Pérdida de peso.
  • Signos de deshidratación como: palidez y sequedad de mucosas, disminución de la turgencia de la piel, ojos hundidos, falta de sudoración, reducción de la frecuencia y cantidad de la orina, presión baja, taquicardia y exceso de cetonas en la sangre (cetosis).
  • En casos graves: síntomas neurológicos, encefalopatía, insuficiencia hepática y renal; confusión, letargo y coma.

Diagnóstico

El diagnóstico de este trastorno es por la sintomatología, ya que existe presencia de náuseas y vómitos persistentes e incontenibles. Sin embargo, el médico realizará adecuada historia clínica y exploración para detectar que las manifestaciones no sean datos de otro padecimiento, como presión arterial baja y pulso alto, así como signos de deshidratación; también puede apoyarse en pruebas de laboratorio, entre ellas:

  • Análisis de sangre. Hematocrito, hemograma, hemoconcentración, monograma, pruebas de coagulación, proteínas fetales, HCG, hormonas tiroideas, y análisis de las funciones hepática y pancreática en situaciones graves.
  • Examen general de orina.
  • Urocultivo para descartar infección urinaria.

De igual forma, los siguientes estudios de imagen ayudan al diagnóstico de otros trastornos del embarazo que pueden confundirse con esta patología: 

  • Ultrasonido obstétrico para valorar la vitalidad fetal, determinar si es embarazo múltiple y descartar enfermedad tromboblástica.
  • Ultrasonido de vías biliares por la posibilidad de afectación hepática, en casos muy graves.

Tratamiento

Cuando la intensidad de la hiperémesis gravídica es leve a moderada el tratamiento consiste en medidas higiénico-dietéticas como: guardar reposo, ingerir comidas poco copiosas y frecuentes, dieta con alto contenido de carbohidratos, pero baja en grasas, preferentemente alimentos sólidos y fríos; evitar condimentos, bebidas con gas, tabaco, alcohol, fármacos y olores o alimentos desencadenantes. 

En formas más graves se requiere atención hospitalaria, restringiendo visitas y manteniendo a la gestante en reposo con dieta absoluta, en una habitación con luz tenue y protegida de estímulos externos. Si es necesario, se le brinda apoyo psicológico, sobre todo a madres primerizas.

Durante la hospitalización se tratará de restablecer los niveles adecuados de hidratación, electrolitos y nutrición, el tratamiento puede incluir fármacos antiheméticos, solo si existe riesgo potencial tanto para la madre como el feto. En casos muy graves se puede recurrir a nutrición enteral (por medio de sonda) y parenteral (por vía intravenosa).

Prevención

Las siguientes medidas pueden ayudar a controlar y/o prevenir náuseas y vómitos durante el embarazo

  • Ingerir comidas pequeñas y frecuentes.
  • Consumir alimentos secos, como galletas, cuando se presente la sensación de náusea.
  • Beber abundantes líquidos, agua natural o de frutas sin azúcar o bebidas electrolíticas para compensar la pérdida de minerales.
  • Tomar un vaso de refresco, cuando las ganas de vomitar son muy intensas, puede ayudar a disminuir el malestar.
  • Evitar las bebidas alcohólicas.
  • Consumir alimentos con alto contenido de vitamina B6 (piridoxina), como hígado, soya, zanahorias, jitomate, brócoli, frijoles, habas, lentejas nueces, avellanas, entre otros. 

Consulta a tu médico.

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