Perfil de TORCH, por un embarazo seguro

  • SyM - Rafael Mejía
Gestación, Perfil de Torch

La vigilancia médica ha adquirido importante nivel de confiabilidad en lo que respecta a detectar y prevenir eventos potencialmente dañinos durante el embarazo, ya que en la actualidad contamos con numerosos procedimientos que permiten identificar aquellas áreas hacia las que deben encaminarse atención especial, medidas de tratamiento y supervisión constantes para el bebé y su madre.

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Cierto es que el vientre materno representa un lugar que ofrece gran seguridad para el embrión, pero también es verdad que la mujer encinta se encuentra expuesta, la mayoría de las veces de manera involuntaria, a convivir con personas enfermas, consumir alimentos contaminados o tener o con mascotas; todo ello supone un incremento en el riesgo de contagiarse con microorganismos que pueden desencadenar serios problemas para su hijo, como malformaciones, ceguera, bajo peso al nacer y retraso mental.

Uno de los exámenes más confiables para supervisar la gestación es el perfil de TORCH, cuyo nombre se obtiene de las iniciales de toxoplasma, rubéola, citomegalovirus y herpes, es decir, grupo de enfermedades que inciden directamente en el desarrollo fetal.

El objetivo de esta prueba es buscar indicios de una infección mediante la localización de anticuerpos en la sangre, es decir, defensas específicamente creadas por el organismo para combatir a uno o más de los padecimientos indicados. En la actualidad disponemos de dos tipos de TORCH, uno que nos permite saber si alguno de estos problemas se sufrió con anterioridad (localiza anticuerpos ‘de memoria’ o IgG), y otro que revela la existencia de una infección reciente o en curso (rastrea anticuerpos activos, llamados IgM).

Valor incuestionable

Expertos consideran que el perfil de TORCH debería convertirse en un examen de rutina en la mujer embarazada junto con otras pruebas comunes, como las que se realizan para detectar problemas en vías urinarias o anemia (disminución en el número de glóbulos rojos, que se encargan de transportar oxígeno en la sangre), pues así se prevendrían los riesgos que ocasionan:

  • Toxoplasmosis. Enfermedad producida por el parásito Toxoplasma gondii, que puede adquirirse por manejo inadecuado de excrementos del gato y algunas aves, así como por ingesta de alimentos contaminados y carne roja mal cocida o cruda. El bebé afectado puede mostrar trastornos en su sistema nervioso, ceguera, retraso mental y agrandamiento del hígado o bazo; el tratamiento incluye uso de antibióticos.
  • Rubéola o sarampión alemán. Infección viral que genera la aparición de granitos en la piel, fiebre, dolor de cabeza y malestar general. Es muy peligrosa durante la gestación, sobre todo si la madre la padece durante el primer trimestre del embarazo, ya que puede producir defectos en el feto, como sordera, problemas visuales, desarrollo inadecuado del cerebro (microcefalia) y corazón, así como retraso mental. La terapia sólo permite el control de los síntomas y la mejor forma de combatir este padecimiento es a través de la prevención (aplicando la vacuna triple viral).
  • Citomegalovirus. Es una de las familias de microorganismos responsables de mononucleosis, enfermedad que se transmite por medio de saliva, o sexual, estornudos o transfusiones, y que puede producir fiebre, irritación de garganta e inflamación en los ganglios del cuello. En el feto genera problemas auditivos, visuales, en pulmones y sistema digestivo, además de que puede provocar su fallecimiento. No tiene tratamiento específico.
  • Herpes. Familia de virus asociada al surgimiento de granitos muy molestos y dolorosos que aparecen principalmente en la boca (fuego labial) o el área genital, aunque también pueden afectar simultáneamente a varias regiones de la piel, como sucede con la varicela. En general, estos agentes infecciosos pueden generar retraso en el crecimiento fetal y llegan a ser causa de cesárea. Su tratamiento incluye el uso de antivirales.

¿Cómo se realiza el perfil de TORCH?

No se requiere de preparación especial; basta con hacer una toma de sangre, aun sin estar en ayunas, para llevarlo a cabo. La determinación de los anticuerpos se efectúa a través de pruebas y valoraciones muy precisas que se obtienen mediante el análisis de la muestra de sangre con equipo automatizado, mismo que el personal del laboratorio debe mantener en perfecto estado. Hay que tomar en que cuenta que lo que se mide en estos exámenes son cantidades ínfimas de anticuerpos, por lo que es nuestra responsabilidad mantener un control de calidad estricto que asegure la veracidad de los resultados.

El momento ideal para realizar el perfil de TORCH es cuando la mujer sabe que se encuentra encinta, y lo aconsejable es que se le practique con cada nuevo embarazo. Si el resultado es negativo no hay necesidad de hacer otra prueba, a menos de que la mujer se exponga a factores de riesgo; empero, cuando se detectan niveles elevados de algún tipo de anticuerpo, queda a criterio del médico solicitar nuevas valoraciones, probablemente cada mes, para conocer la variabilidad en la actividad de los microorganismos.

El perfil de TORCH clásico sólo tiene la intención de localizar anticuerpos contra toxoplasma, rubéola, citomegalovirus y herpes, pero en algunos laboratorios se añade la detección de otras enfermedades, como sida o hepatitis tipo B. 

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