"Miss Hitler", odio que daña la salud

  • SyM - Andrea de María
Miss Hitler, Efectos del odio sobre la salud

La controversia que generan los certámenes de belleza se avivó al surgir este evento para chicas neonazis, pues además de extraño, alimenta emociones negativas que podrían desencadenar enfermedades. ¿Sabes por qué el odio envenena la vida?

Enojo y coraje, requisitos para participar

A través de las redes sociales, en 2014 se dio a conocer "Miss Hitler", peculiar concurso de belleza para encontrar a la joven neonazi más sexy a través de la web y cuyo objetivo, según los organizadores (rusos y ucranianos), era brindar "homenaje" a Adolf Hitler, máximo dirigente de la Alemania nazi.

De hecho, el certamen fue nombrado "Miss Ostland" en honor del territorio ocupado entre 1941-1945 por tropas germanas en la Europa del Este, y en el cual fallecieron un millón de judíos.

Para aceptar a las participantes, se les exigía ser nazis, admirar a Hitler y odiar a los judíos; acompañando su mejor selfie, las jóvenes debían argumentar "su amor" por el dictador alemán y quien recibía más likes ganaba el título.

Lamentablemente, concursos de belleza como éste (la última edición ocurrió, al parecer, en 2016) surgen porque existe interés en participar en ellos y esto nos hace pensar que el odio racial que detonó la muerte de millones de personas durante el nazismo persiste, a pesar de que han transcurrido más de 70 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Enfermedades relacionadas con las emociones

Más allá del controvertido certamen, preocupa que sea una invitación al odio, pues se ha comprobado que las emociones negativas suelen estar detrás de numerosas enfermedades psicosomáticas. De hecho, expertos financiados por los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos, aseguran que la salud se ve afectada "".

Pero, ¿cómo se producen las enfermedades psicosomáticas? Aparecen por sentimientos como ira, ansiedad o angustia; las emociones positivas nos generan, según especialistas, sensación de alegría y de refuerzo, nos hacen fuertes, mientras las negativas nos debilitan.

Por ejemplo, enamorarse, sentirse motivado por un trabajo o disfrutar de una exquisita comida son experiencias que estimulan la misma zona del cerebro (el circuito placer-recompensa), haciendo que liberemos cierta sustancia o neurotransmisor (dopamina), lo cual estimula esa sensación positiva que se traduce en bienestar general y, por ende, menores probabilidades de terminar en un hospital.

Por el contrario, si lo que ocurre a nuestro alrededor provoca emociones negativas (la invitación al odio es clara muestra), la activación de nuestro cerebro cambia y se liberan otro tipo de neurotransmisores (noradrenalina y serotonina, entre ellos). Si bien el cerebro los necesita en cantidades adecuadas para realizar numerosas funciones, cuando se segregan en exceso alteran el equilibrio en el organismo y desencadenan respuestas negativas.

Estigma y discriminación afectan la salud

Si te preguntas por qué el odio envenena la vida, observa a quienes no tienen acceso a servicios de salud debido al rechazo que sufren por parte de la sociedad por su orientación sexual, color de piel, clase social o, incluso, creencias religiosas.

La que las manifestaciones de odio e intolerancia afectan el bienestar, pues además de causar sufrimiento, alteran la salud física y mental de las personas, sus familias y comunidades.

Risa contra odio

Vivir con rencor o enojo multiplica las posibilidades de padecer enfermedades; de hecho, muchas afecciones se relacionan con conflictos personales y constantes episodios de estrés.

Entre los síntomas físicos vinculados con el odio encontramos, por ejemplo:

  • Dolores de cabeza.
  • Migraña.
  • Afecciones de la piel (eccema, dermatitis).
  • Hipertensión arterial.
  • Colon irritable.
  • Asma.

Aunque diversos factores pueden incidir en el desarrollo de una afección (predisposición genética, ambiente, malos hábitos, etc.), a menudo la propia personalidad nos hace más vulnerables ante ciertas dolencias.

Si eres de esas personas pesimistas y hostiles que la mayor parte del día experimenta malestares físicos, angustia, enojo, ira, resentimiento o rechazo a otros individuos, probablemente estos síntomas sean consecuencias del odio.

La buena noticia es que los riesgos de contener el odio y la ira pueden reducirse con algo tan simple y saludable como la risa, pues se relaciona con efectos positivos gracias a que ayuda al cuerpo a liberarse de la energía negativa.

Entre los numerosos beneficios de la risa encontramos que mejora la digestión, disminuye el estreñimiento, reduce estrés y favorece la circulación sanguínea.

Mejor aún, estudios señalan que una actitud positiva, además de alargar la vida y fomentar el bienestar, fortalece el sistema inmunitario (de defensas) e incluso, es fundamental en el proceso de recuperación de algunas enfermedades.

En pocas palabras, reír es tan necesario como dormir bien, practicar deporte o llevar una vida saludable. Entonces, ¿por qué expresar odio y animar a otros para que hagan lo mismo a través de concursos de belleza tan polémicos?

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