Guía de medicamentos, usos y aplicaciones de las medicinas

  • SyM - Israel Cortés y Sofía Montoya
Tipos de medicamentos, Acción terapéutica de las medicinas, ¿Para qué sirve cada fármaco?, Contraindicaciones de las medicinas
Si quieres cuidar tu salud, debes saber para qué sirven los medicamentos que guardas en tu botiquín.

Conocer nombres de medicamentos y para qué sirven facilita en gran medida el tratamiento de enfermedades. Antihistamínicosmucolíticoslaxantesanalgésicos o broncodilatadores son comunes en el botiquín de primeros auxilios de casa, aunque pocas personas saben exactamente para qué sirven. 

Si quieres conseguir la máxima eficacia de cada fármaco, proteger tu salud y evitar complicaciones, ¡esta guía de medicamentos es para ti!

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Antihistamínicos

Controlan reacciones alérgicas (aquellas en que el sistema inmunológico responde de manera exagerada cuando un elemento nocivo o alérgeno se introduce al organismo por vías respiratorias, tracto digestivo, piel o mucosas).

Congestión y escurrimiento nasal, lagrimeo, estornudos, inflamación de la piel, ronchas, comezón, mareo, dolor de cabeza o diarrea son reacciones debidas a la producción de histamina, la cual bloquean o destruyen los antihistamínicos.

Su uso debe ser vigilado por un médico, ya que requiere tratamiento integral para evitar al alérgeno; además, algunos antihistamínicos generan somnolencia y no se recomienda ingerirlos durante el embarazo.

Antiinflamatorios

Combaten dolor, hinchazón, enrojecimiento y calentamiento en la zona afectada por golpes, heridas, sustancias químicas o infecciones generadas por microorganismos. Se emplean en el tratamiento de golpes ocasionados en la práctica deportiva, lesiones ocurridas en casa o el trabajo debido a accidentes, y para aliviar molestias ocasionadas por padecimientos reumáticos.

Se administran vía oral o tópica, por ejemplo, naproxeno, meloxicam, nimesulida y diclofenaco, además de analgésicos como ibuprofeno, ácido acetilsalicílico y paracetamol.

Los antiinflamatorios de tipo oral se contraindican a personas con trastornos del aparato digestivo, problemas de coagulación o insuficiencia renal; los tópicos se deben evitar cuando hay reacción alérgica. Antes de dar ibuprofeno o ácido acetilsalicílico a embarazadas o niños, se debe consultar al médico.

Antimicóticos

Alivian infecciones por hongos, como pie de atleta, que causa comezón, piel cuarteada, mal olor y pequeñas ampollas, síntomas que pueden aliviarse gracias a antimicóticos en crema, los cuales deben ser empleados de manera responsable y constante debido a que existen varias formas de esta enfermedad y, en ocasiones, se necesita tratamiento particular.

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El uso incorrecto de antimicóticos puede empeorar la afección, pues los hongos invasores llegan a generar resistencia.

Antipiréticos

Disminuyen la fiebre mayor a 37ºC al activar ciertos mecanismos del hipotálamo. Entre los más empleados destaca el ácido acetilsalicílico (prohibido para niños, ya que incrementa el riesgo de sufrir síndrome de Reye), ibuprofeno y paracetamol, que también tienen propiedades analgésicas y, en el caso de los dos primeros, antiinflamatorias.

Aunque la administración de antipiréticos suele ser segura, se recomienda tomar ciertas medidas para evitar efectos desagradables: su consumo debe ser con agua y no con refrescos, café o bebidas alcohólicas, ya que pueden generar daños en el hígado. Asimismo, personas con gastritis, colitis o úlceras gástrica y duodenal deben tomar sólo aquellos que sean inofensivos con la mucosa del estómago, como el paracetamol.

Asimismo, se debe consultar al médico antes de suministrar productos con ácido acetilsalicílico o ibuprofeno a mujeres embarazadas.

Antisépticos

Soluciones que eliminan o impiden el crecimiento de algunos tipos de bacterias presentes en la piel y membranas mucosas. Los antisépticos son útiles en el botiquín de primeros auxilios para desinfectar heridas leves, raspones y cortaduras, así como para prevenir infecciones en la piel.

Antisépticos tradicionales, como alcohol y cloruro de benzalconio en alta concentración (0.13%) se aplican alrededor de la herida para no lastimar más los tejidos, mientras los formulados con yodo o a base del mismo cloruro de benzalconio en baja dosis (0.02%) pueden emplearse directamente en la lesión, aunque con discreción para no interferir el trabajo de regeneración que realiza el organismo.

Estos productos no son adecuados para limpiar objetos como tijeras, guantes, agujas y navajas, ya que conservan impurezas y microorganismos (aún al sumergirlos).

Antitusivos o antitusígenos

Ayudan a aminorar la tos. Algunos, como la codeína, adormecen las terminaciones nerviosas de laringe y faringe, por lo que disminuyen el malestar, pero su uso debe ser limitado pues puede causar adicción similar al opio; por su parte, el dextrometorfano aminora la sensibilidad a estímulos que pudieran generar este síntoma.

Los antitusivos deben emplearse de forma moderada y bajo prescripción médica, sobre todo, en caso de embarazo.

Broncodilatadores

Medicamentos que abren los bronquios y se usan en el tratamiento de asma, bronquitis o enfisema (destrucción de paredes de los alvéolos o sacos diminutos que contienen el aire). Alivian síntomas como jadeo, falta de aliento o tos, y restauran la capacidad del paciente para respirar normalmente.

Productos como albuterol influyen en la zona del sistema nervioso que regula la dilatación de los tubos bronquiales; otros, como teofilina, relajan los músculos contraídos de las vías respiratorias.

Muchos broncodilatadores se inhalan por la boca, en especial los que proporcionan alivio inmediato a ataques de asma; otros se toman por vía oral y algunos más se inyectan vía subcutánea.

Pacientes tratados con broncodilatadores deben evitar el uso de otros medicamentos para aliviar los mismos síntomas, salvo que el médico lo indique.

Expectorantes

A diferencia de los mucolíticos, los expectorantes no reducen (inhiben) la producción de moco, sino que facilitan la expulsión de flemas, tanto en niños como en adultos. Tienen distintas presentaciones (jarabe, grageas, caramelos, cápsulas, tabletas o perlas) y suelen contraindicarse durante el embarazo o a personas con alergia a la fórmula.

Pueden ser de acción directa cuando refrescan vías respiratorias, disminuyen irritación en garganta y facilitan la expulsión de flemas (como ocurre con bálsamos y esencias de tolú, eucalipto, gomenol y pino), o de acción refleja: estimulan las glándulas mucosas bronquiales y aumentan la producción de líquido en el tracto respiratorio para hacer más fluidas las secreciones espesas (por ejemplo, cloruro amónico, guaifenesina, guayacolato de glicerilo, difenhidramina, bromhexina y ambroxol).

Laxantes

Facilitan el vaciado de las heces en caso de estreñimiento al aumentar el contenido del intestino, estimular los movimientos de este órgano, incrementar el volumen de agua de los residuos o actuar como lubricantes.

Los laxantes deben emplearse durante lapsos cortos hasta normalizar las evacuaciones. Es importante señalar que sólo son una ayuda para lograr adecuadas deposiciones.

Las contraindicaciones de estos medicamentos señalan que su uso continuo puede volver perezoso al intestino e impedir la absorción de nutrientes y otros fármacos, si se toman juntos. No se recomiendan a embarazadas.

Mucolíticos

Medicamentos que inhiben o reducen la generación de moco; se emplean en el tratamiento de enfermedades respiratorias en donde las secreciones dificultan la circulación de aire.

Los mucolíticos actúan sobre las células que generan el moco, y pueden ser empleados por niños o adultos bajo prescripción médica. Generalmente se toman 3 veces al día. Cabe señalar que estos medicamentos están contraindicados durante el embarazo y los primeros meses de lactancia. 

Si a pesar de la administración de fármacos, el paciente no presenta mejoría dentro de las siguientes 48 horas, en promedio, debe acudir al médico.

Siempre es útil conocer nombres de medicamentos y para qué sirven, pues se trata de información que nos permite convertirnos en personas responsables del cuidado de la salud.

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